Dannys Rosal es un trabajador y deportista, de 35 años de edad, que, desde muy pequeño, ha luchado por sus sueños.
Nació el 18 de febrero de 1977, en Caripito en el municipio Bolívar, del estado Monagas, lugar donde creció junto a 6 hermanos.
A los 7 años de edad, empezó a trabajar de forma voluntaria en un taller de soldadura que se encontraba muy cerca de su casa.
“Mis padres nunca me obligaron a trabajar. A mí, me gustaba reunir dinero y comprar mis cositas”, contó Dannys.
El 24 de diciembre de 1985, cuando apenas tenía 8 años, sufrió un accidente, en el cual perdió su pierna izquierda.
El hecho ocurrió una vez que él y un hermano mayor se dirigían hacia el taller de soldadura, y, de pronto, un conductor ebrio los arrolló. Su hermano sólo tuvo algunas fracturas; pero, Dannys no corrió con la misma suerte.
Luego del accidente, estuvo 6 meses en cama. Sus padres se dedicaron a cuidarlo y a hacer los trámites necesarios para colocarle una prótesis, que le permitiera caminar, retomar su vida y sus estudios.
Durante ese período, Dannys se dedicó a leer revistas y libros sobre avances tecnológicos y científicos. Era lo que más le llamaba la atención, desde pequeño.
“Cuando estuve en cama, mis padres y mis hermanos siempre me llevaron revistas infantiles científicas y las cosas que veía en ellas,, me gustaban”.
Pasados los 6 meses, le colocaron la prótesis en la pierna izquierda, lo que le permitió retomar sus estudios en la escuela.
Según él, al regresar a la institución, sintió el rechazo y desprecio de sus compañeros por ser un niño con discapacidad motora.
A pesar de los comentarios de sus compañeritos, Dannys logró terminar la primaria y la secundaria.
Dio paso a sus primeros inventos
Desde pequeño, a Dannys le llamaba la atención el trabajo que hacía su padre y sus hermanos en la casa, cuando le tocaba hacer el cambio de algún bombillo o reparar algunas conexiones eléctricas. Eso, sumado a lo que había aprendido leyendo en las revistas y libros científicos, lo ayudó a crear grandes inventos.
Una de sus primeras creaciones la realizó cuando tenía 10 años. Construyó un carrito a control remoto. Toda su familia y amigos se quedaron sorprendidos.
«Mis amigos y mis padres me preguntaron: “¿Quién te enseñó a hacer eso?” Y yo les dije: “Viendo libros y revistas científicas”».
Esto le permitió conseguir —luego de terminar sus estudios de primaria— una beca en una Escuela Industrial de Maturín. Allí, obtuvo conocimientos para hacer inventos y experimentos. Al final de cada año escolar, hacía presentaciones científicas
Cuando culminó sus estudios de bachillerato, ingresó al Instituto de Tecnología Caripito, donde cursó estudios en Mantenimiento de Equipos Electrónicos y Mecánicos.
“Desde que inicié mis estudios universitarios, me dediqué a buscar empleo y siempre me cerraban las puertas. Nunca me permitían demostrar mi potencial, me discriminaban por mi discapacidad”, expresó Dannys.
En vista de que no encontraba una oportunidad de empleo, se dedicaba a trabajar todos los fines de semana en el taller de soldadura que le abrió las puertas cuando tenía 7 años.
Para culminar su carrera, la tesis de Dannys se basó en la creación de un robot.
“Un día llegué a la universidad y le conté a mis profesores y compañeros que iba a crear un robot. No me creyeron, dijeron que era imposible. Nadie quiso trabajar conmigo; me tildaron de loco”.
Finalmente, Dannys hizo su tesis y construyó su robot. El robot camina, hace pesas y realiza todo lo que él le programe.
Dannys presentó su tesis un día miércoles a las 2 de la tarde y, al día siguiente, lo llamaron de PDVSA del Distrito Morichal en el estado Monagas, para ofrecerle un empleo.
Actualmente, tiene 4 años trabajando en esta empresa del Estado. Allí, labora en el Departamento de Electrónica, donde se encarga de los proyectos tecnológicos.
Se destaca en el mundo deportivo
A pesar de su discapacidad, Dannys no dejó de lado lo que le gustaba. A los 12 años, empezó a practicar deportes como la marcha atlética —modalidad del atletismo— kárate, natación y ciclismo.
En tres oportunidades, ha cruzado nadando el río Orinoco. Ha viajado desde Maturín hasta Caracas para participar en los Juegos Paralímpicos de ciclismo. Disciplina que le ha permitido tener más de 40 preseas. Las disciplinas deportivas de natación, kárate y ciclismo, Dannys las desarrolla sin su prótesis y sin ningún tipo de muletas, lo hace con una sola pierna.
Aparte de su trabajo y el deporte, a Dannys le gusta tener contacto con la naturaleza, hace rappel, montañismo y otros deportes extremos.
Por otra parte, Dannys manifestó: “En lo personal, pienso que las limitaciones están en la mente. Mi discapacidad no me ha limitado a luchar por mis sueños. Lo que he realizado hasta ahora, no es nada con todas las cosas que tengo en mi mente”.
Cuando Dannys perdió su pierna izquierda, se sintió muy mal. Pensó que nadie lo iba a querer y que ninguna mujer se fijaría en él.
“Gracias a Dios tengo unos padres que me cuidaron y me ayudaron a salir adelante; me dieron cariño y atención por cantidades industriales. Más afortunado no pude ser, me ayudaron a superar la decepción de mi discapacidad”.
Dannys se casó en el año 2003 y tiene un hijo de 6 años de edad. Para él, las limitaciones se las coloca cada ser humano.
“¡Si al inicio de una competencia te ves como perdedor, ya perdiste! Por más grande que sean los obstáculos, siempre debemos luchar. Yo soy un ejemplo de eso”, finalizó Dannys.




